sábado, 19 de julio de 2014

De cómo surge algunas ideas preconcebidas acerca de la bisexualidad o como buscarle tres pies al gato


Por José Antonio Hernández Reyes
Fuente: opcionbi.org 

Empezaré distinguiendo entre orientación bisexual, identidad bisexual y conducta bisexual, distinción que sirve para explicar cuales son y bajo qué lógica surgen los principales prejuicios acerca de las bisexualidades.

Fritz Klein (un psiquiatra identificado como bisexual) distingue en su rejilla de Orientación Sexual siete elementos constituyentes de ésta: atracción, conducta, afectividad, socialización, fantasías, identidad y estilo de vida. Los sexólogos (como Kinsey, Master y Jhonson, etc) se han dedicado a estudiar principalmente el aspecto conductual de la sexualidad y la bisexualidad no ha sido una excepción.

Jo Eadie (un teórico bisexual) nos dice que la Bisexualidad es una identidad cultural y no es un término neutral que describa deseos sexuales objetivos ya que no es compatible el sentido de uno mismo poseído por todos los que son atraídos por hombres y mujeres. Así podemos distinguir por lo menos tres aspectos: Orientación Bisexual, Identidad Bisexual y Conducta Bisexual.

Eve Kosofsky Sedwick señala la linealidad en la que se piensa se conducen las personas. Así por ejemplo si alguien tiene una orientación homosexual se deduce entonces que se identifica como homosexual o debería de hacerlo y que tiene una conducta homosexual. Si una persona tiene una orientación sexual heterosexual, se cree se conducirá heterosexualmente y tendrá una identidad heterosexual (o de hombre o de mujer que la incluya). Pero con la bisexualidad esto se altera un poco y surge la ambigüedad.

Muchos sexólogos y psicólogos piensan que la orientación bisexual no existe, generalmente la mayoría piensa que nosotros nacemos básicamente homosexuales o heterosexuales o que los factores socioculturales (o una combinación de ambos) nos determinan hacia una u otra sin posibilidades de cambio.

Pero al encontrar evidencias de conducta bisexual en la mayoría de las encuestas sobre comportamiento sexual que se han hecho (Kinsey, Hite, etc), los sexólogos y psicólogos más que tomarlo como una evidencia o posibilidad de una orientación bisexual (como la lógica lineal que Kosofsky analiza) trataron entonces de encontrar las causas de porque una persona con orientación homosexual o heterosexual se conduce bisexualmente. Estudiando las posibles situaciones que lo podrían propiciar (guerra, escuelas de un sólo género, etc) siempre aclarando que las personas al salir de esta situación vuelven a la heterosexualidad (nunca mencionando cómo es que llegan a esta conclusión). 

Y de estos estudios nacen los primeros mitos acerca de los bisexuales:

Los bisexuales son heterosexuales pervertidos o seducidos por homosexuales.

Inició con los minuciosos estudios médicos y psicológicos hechos a homosexuales y bisexuales encarcelados o que solicitaban terapia y en la que se construye un físico y un perfil psicológico homosexual. Desde esta perspectiva los (as) homosexuales son perversos (como factor constituyente o sea tienen una orientación homosexual que no cambia) y los (as) bisexuales son pervertidos (o sea personas con orientación heterosexual que son seducidos por homosexuales perversos) que acceden a la seducción homosexual por falta de recursos para llevar una relación heterosexual o hastiados y saciados de una promiscuidad heterosexual. 

Discursos religiosos cristianos recientes hablan de la que la homosexualidad condenada en algunos textos bíblicos es en realidad la práctica homosexual llevada a cabo por individuos con orientación heterosexual que se están desviando de su naturaleza y no la homosexualidad constituyente en la que no hubo factor de decisión.


Las mujeres homosexuales son masculinas

Los hombres homosexuales son femeninos

Las mujeres bisexuales son femeninas

Los hombres bisexuales son masculinos


Una conclusión siguiendo la lógica del mito anterior, en la que lo constituyente de la homosexualidad tenia que ser algo biológicamente femenino en los hombres homosexuales y biológicamente masculino en las mujeres homosexuales y que servía para diferenciar a los homosexuales perversos de los bisexuales pervertidos, a la homosexualidad constitutiva de la homosexualidad adquirida (que podía coexistir o no con conducta heterosexual)


Una lógica que se ha llevado hasta los estudios actuales que buscan una base biológica de la homosexualidad buscando cerebros femeninos o partes de cerebro femeninos (el famoso INAH 3) en los hombres homosexuales.


Los bisexuales son homosexuales que no se aceptan como homosexuales

Ya sea porque inconsciente o conscientemente quieren seguir conservando los “beneficios” de la heterosexualidad (la feminista bisexual Tamara Bower apunta que en el caso de las mujeres, ella no alcanza a ver cuales son esos “beneficios” y ella más bien ve perjuicios).

Ésto apoyado por estudios sobre gays y lesbianas casados (casi nunca se piensa en bisexuales casados) o en estadísticas que muestran que la mayoría de las lesbianas y muchos hombres gays han tenido sexo con el otro sexo, muy frecuentemente vistos como homosexuales que intentan convertirse en heterosexuales pero que nunca lo lograrán por tener una orientación homosexual que es imposible de cambiar o como homosexuales “curados” o heterosexuales que acaban de dejar un acceso de locura.

La bisexualidad es una fase de transición de la homosexualidad a la heterosexualidad o de la heterosexualidad a la homosexualidad.

Se explica cómo en la adolescencia se pasa por una etapa homosexual en la que socializas principalmente con personas de tu mismo sexo y frecuentemente te enamoras o tienes sexo con ellos para luego empezar a frecuentar, enamorarte y tener sexo con personas del otro sexo, sin abandonar a los de tu mismo sexo (la etapa bisexual) para culminar en la heterosexualidad exclusiva. De ahí se puede fácilmente deducir que la homosexualidad y la bisexualidad sean inmaduras o detenciones en el desarrollo.


Se considera también que muchos gays y lesbianas se han considerado heterosexuales (con prácticas heterosexuales) presionados por el status quo pero que empiezan a darse cuenta o a descubrir su diferencia y conducirse bisexualmente para culminar en una homosexualidad exclusiva. Se ve este proceso como una segunda adolescencia, tratando de igualar el status de la homosexualidad con el de la heterosexualidad como la terminación madura de un proceso.


La bisexualidad como (posibilidad) constitutiva


Freud pensaba que todos teníamos la posibilidad de elegir un objeto de amor homosexual debido a una bisexualidad originaria que siempre se convertía en homosexualidad o en heterosexualidad. Esta última era lo más deseable desde su punto de vista, aunque el nunca vio la homosexualidad como totalmente indeseable, así la bisexualidad se convierte en un origen al que nunca volveremos y si lo hacemos será a costa de retroceder en todos los otros aspectos.

Freud pensó que el tener la posibilidad de elegir cualquier objeto dependía de que nuestra subjetividad llegara a ser femenina o masculina lo que veía como independiente de nuestro sexo anatómico. Así Freud es uno de los primeros autores en postular la diferencia entre sexo y género.

Pero Judith Butler le critica el relacionar determinísticamente el género con tu objeto sexual al poner a la homosexualidad como inevitablemente transgenérica siempre con una elección de objeto heterosexual.

Así por ejemplo un hombre homosexual siempre tendrá psicológicamente algo de femenino que determinará que su elección de objeto sexual sea principalmente un hombre. Así tenemos la paradoja de que toda homosexualidad termina siendo heterosexualidad. Leo Bersani al postular el amor como la búsqueda “de sí mismo” o “de lo mismo”, basándose en el mito platónico de la separación de los humanos en dos, llega a la conclusión contraria de que toda heterosexualidad termina siendo homosexual. Jo Eadie nos cuenta de una mujer que reflexiona que ella podría tener una relación lesbiana con un hombre o una heterosexual con una mujer.

Hemos visto la interrelación entre orientación y conducta bisexual y siguiendo con la linealidad en la que se piensa caemos todos, ¿Cuál es la diferencia entre una orientación bisexual y una identidad bisexual? o ¿entre una orientación homosexual y una identidad homosexual? ¿Es contradictorio afirmar que existe alguien con una orientación bisexual y una identidad homosexual o viceversa?

El término orientación sexual frecuentemente se ha visto como sinónimo de atracción y deseos sexuales y desde el mismo término insinúa que es algo esencial y fijo en los individuos que estos descubren y entonces lo más sano es identificarse congruentemente, como se vio arriba en relación a la identidad gay. 

Marjorie Garber apunta que la bisexualidad más que venir a posicionarse como una tercera orientación sexual viene a cuestionar la existencia misma de esta. Sin embargo, tomando en cuenta la rejilla de orientación sexual de Klein que describí al principio, podemos también conceptualizar la orientación sexual no sólo como la atracción sexual sino como algo que incluye todos los elementos descritos entre los que se incluyen la identidad y la atracción.

Janis Bohan menciona como importante el estudio de la orientación sexual como esencia desde que muchas personas viven su identidad y orientación sexual como necesariamente congruentes y donde una es la expresión de la otra. Pero Paula Rust en un estudio donde entrevistó a muchas personas que tenían sentimientos hacia más de un género y su identidad en su mayoría como bisexuales. Aunque encuentra a personas que toman su orientación/identidad de esta manera, también encuentra muchas otras que no lo toman así.


Así que desde que la orientación sexual puede ser un instrumento útil de análisis pero que siempre ha estado como un saber científico que decide quién es homosexual, o quién es bisexual, me parece importante que también se tome en cuenta la noción de identidad, o sea la que los propios individuos sienten o se adjudican. Ya sea que la relacionen en un sentido lineal o como una expresión de la orientación sexual o que la tomen como una decisión que hayan tomado, como un sentir subjetivo simplemente, o una combinación de estas.


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