jueves, 1 de mayo de 2014

[Re]Devenir (Kuir)


Jose S. Cabrera Pérez

A veces me pregunto si vale la pena llevar un activismo identitario, cuando éste está formado por personas que creen precisamente que la identidad sexual (en el mayor sentido de la expresión) tiene una esencia propia, inmutable y transhistórica.


Tenemos el derecho a identificarnos como queramos, y no a que nos definan desde afuera sin conocernos ni escucharnos, también es cierto que tiene que existir cierta coherencia, no niego que a veces pongo encima de la mesa la bifobia y el monosexismo a la hora de construir nuestra identidad sexual, como cuando una mujer bisexual activista de la diversidad sexual y genérica decide identificarse como "lesbiana" por cuestiones políticas, o cuando un bisexual famoso decide identificarse como gai, ya que encarna cierta forma de feminidad donde solo cabe, según su criterio y de much*s, la homosexualidad, o cuando se identifican como heterosexuales por la homofobia interiorizada que tienen. Pero también es cierto que muchas narrativas no se mueven dentro de esas lógicas de fobias y activismos varios, la orientación afectivo sexual puede cambiar, y por lo tanto el termino por el cual utilizamos para describirla.

Quizás mi lugar es el mismo, hace ya nueve años. Todos estos años solo han confirmado mi visión del mundo, años que tenia que pasar en el movimiento identitario, años que me ayudaron a construir una identidad lo más coherente posible con respecto a mi familia, que necesitaban sobre todo una, y yo necesitaba que estuvieran tranquil*s.

Va perdiendo el sentido, y no quiero estar en la guerra de las fronteras identitarias siempre. Esa estrategia ya se agota, ya para mí no tiene sentido. Es un campo de violencia brutal.



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