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Coincidencias políticas de la bisexualidad con el movimiento homosexual



(9 de octubre de 2006)

Por Mario Arteaga

Agradezco la invitación a las y los compañeros de opción bi, al darme la oportunidad de compartir de estas reflexiones que hacemos en conjunto el día de hoy, alrededor de la bisexualidad. Hace no mas de cinco años, nos encontrábamos en una de esas maratónicas reuniones previas a la marcha del orgullo y se dio en aquel entonces un largo debate por cambiar el nombre de la marcha, el punto de controversia no era si debía llamarse desfile, parada, carnaval o marcha, no era, como lo es hoy, como pernear el carácter político de esta expresión en los asistentes que buscan la fiesta. El punto que nos tomo varias horas fue la inclusión de las iniciales de los participantes en el movimiento. El importante paso de ser la marcha de la diversidad sexual o del “orgullo gay” a reconocer y visibilizar que esta es la marcha a la que asisten Gays, Lesbinas, Bisexuales, Transexuales, Travestis y Transgéneros.

Hoy a la luz de los años, me parece increíble que entre activistas hayamos invertido tantas horas en justificar la necesidad de visibilizar a cada uno de los colectivos que engloba el movimiento; sin embargo me parece que es punto clave de la sintomatología que nos afecta como sociedad, el claro reflejo de una formación cultural y educativa cargada de prejuicios, por no decir ignorancia.

Si bien muchos estudios de la sexualidad humana parten de la idea de que la bisexualidad está presente en todas las personas y que como parte de su desarrollo es inclinarse hacia uno u otro lado o transitar por ellos, la percepción social erróneamente ubica a los bisexuales como personas indecisas, o como homosexuales o lesbianas que se niegan a aceptar su orientación o preferencia sexual. Además, el prejuicio ubica también a los bisexuales como promiscuos o infieles y con una vida sexual desordenada. 


Aunque frecuentemente muchos homosexuales desarrollen una vida heterosexual para evitar la presión social y familiar, los avances sociales han permitido que cada vez menos personas utilicen una doble vida para cumplir con las convenciones sociales, sin embargo en los entornos mas tradicionales y conservadores es aún una situación que se presenta con mas regularidad.

Afortunadamente, poco a poco el crecimiento de organizaciones de la sociedad civil que trabajan y desarrollan sus actividades alrededor del reconocimiento de la bisexualidad, ha contribuido y que cada vez mas personas reconozcan y vivan plenamente su identidad bisexual de manera plena. Pero estamos prácticamente al inicio de un largo camino que nos exige no sólo reaccionar a la altura de las circunstancias, si no además a realizar una planeación estratégica de largo plazo para avanzar en los graves rezagos que venimos arrastrando en conjunto.


Los grupos organizados bisexuales y en concreto Opción Bi, han sucrito de manera decidida y sin cortapisas muchas de las demandas sociales que hemos impulsado como movimiento, la batalla por la sociedad de convivencia o la búsqueda de esquemas legales para los hogares formados por parejas del mismo sexo, la exigencia de la sensibilización de los servidores públicos y de los cuerpos policíacos, la necesidad de herramientas legales que garanticen el ejercicio sin estigma la identidad sexogénerica, la lucha en contra de la discriminación y a favor de una reforma educativa incluyente son solo algunos puntos en los que hemos trabajado de manera conjunta y decidida.

Al reflexionar a cerca de las coincidencias políticas entre el movimiento gay u homosexual y la bisexualidad, en lo inmediato se podría pensar que son todas, estamos llenos de coincidencias en la dinámica de que la bisexualidad transita por los problemas inherentes a la homosexualidad de manera automática cuando vive su opción sexual de manera divergente a la heterosexualidad. Pero precisamente ahí esta el punto del error frecuente.

El entrar en el terreno absolutista y monocromático del todo, nos lleva en vía directa y sin escalas al desértico paraje de la nada, nos envuelve de manera paulatina la maraña de la inercia y nos deja congelados en la posibilidad de hacer esfuerzos reales y concretos en los verdaderos problemas de fondo.


Si bien puede ser cierto que compartimos problemáticas en el momento en el que convergen nuestras preferencias u orientaciones sexuales, la base del problema es el enorme estigma que lleva dentro de si la bisexualidad en los propios integrantes de los colectivos gays y homosexuales.

Hoy día, las poblaciones gays, perciben en buena medida a la bisexualidad como una careta utilizada por quines se niegan a aceptar de lleno su preferencia homosexual o como una salida temporal en lo que deciden quedarse de un lado u otro de la línea.


Los prejuicios se van sumando a medida en que nuestras propias ignorancias y vacíos se van acumulando uno tras otro, estigmatizando desde el interior a quines deben de ser compañeras y aliados en la búsqueda de la conformación de una sociedad mas justa e incluyente.

En ese sentido el primer paso sin duda y obligado es la difusión de conceptos acordes de la realidad alrededor de la bisexualidad al interior de los propios colectivos de la diversidad sexual y de la sociedad en general, ya que resulta primordial acercar información correcta y sin prejuicios de la bisexualidad en sus propias y verdaderas dimensiones.


La visibilidad, no solo de los diferentes ejercicios de la vida sexual, si no de las problemáticas que debemos enfrentar en el transcurso de nuestras cotidianeidades, la ausencia de marcos legales que garanticen el ejercicio pleno de nuestros derechos sin cortapisas y discriminación, debe de ser el punto primario de nuestros objetivos conjuntos en el largo camino que debemos de recorrer en los próximos años.


La planeación estratégica de las rutas que habremos de recorrer, es fundamental par conseguir resultados efectivos que beneficien a nuestros colectivos y por consiguiente a la sociedad en su conjunto. Creando conciencia de que nuestras problemáticas y reclamos no son el llamado al confort de las minorías, si no la genuina necesidad de dotar de condiciones sociales que garanticen la igualdad ciudadana plena, en este país, tan afectado por la desigualdad social. Nuestras luchas no están al margen del margen, nuestra divergencia no es el cómodo nicho de los excluidos que quieren su mundo aparte, nuestras diferencias son el reflejo de la riqueza de la diversidad humana y con esa misma dignidad es con la que habremos de caminar en este movimiento.

Queda aun una larga tarea en la hora del reconocimiento de nuestras identidades y preferencias, la lucha que además de necesaria, es coyuntural en el momento social en que nos encontramos y que debemos afrontar de manera decida, a fin de ganar terreno en los grandes rezagos que enfrentamos y que nuestra falta de capacidad de trabajo como colectivos, también hay que reconocerlo, han minado de manera profunda la posibilidad de avances concretos.

En lo personal, no me cabe la menor duda que es a través de la educación que podremos combatir de raíz gran parte de nuestras problemáticas y fomentar la conciencia social de que nuestras demandas son justas y necesarias.


Es por ello, que en este momento en que los órganos y las instituciones del país darán cause a las discusiones que llevaran, ojala ahora si, a la tan llevada y traída reforma del Estado, nuestras demandas deben de estar presentes como parte integral de la búsqueda de un orden social pleno, equitativo incluyente y respetuoso; y dentro de la construcción de este nuevo marco es indispensable que sigamos pugnando por una reforma educativa laica basada en la evidencia científica, la tolerancia, el respeto y la celebración de la diversidad, que incluya la educación de la sexualidad integral sin violencia, libre y responsable, a lo largo de toda la formación, así como el respeto de los derechos sexuales, fundada en la valoración y respeto de las expresiones y formas de la sexualidad, con perspectiva de género.


Es indispensable que busquemos de manera conjunta las vías de participación política necesarias, desde nuestra posición como civil y/o a través del trabajo directo con los partidos políticos y las instituciones de gobierno.

Debemos así mismo, crecer en nuestro contacto y solidaridad con los movimientos sociales que pueden ser sensibles a nuestras causas; el feminista y amplio de mujeres, de defensa de los derechos humanos, de los sindicatos y la academia. Como verán es largo el camino que tenemos por delante.


Finalmente, en esta ruta en el que compartimos tantas necesidades y en la buscamos y necesitamos firmemente marcar nuestras diferencias como punto de unión, hemos adoptado la visibilización de los múltiples prejuicios que afectan a nuestra sociedad en fobias características y en medio del miedo irracional y paralizante de quienes perciben la vida en el blanco y negro de una concepción del mundo machista y heterosexista, pugnamos juntos y por separado por el combate a la homofobia, la lesbofobia, la transfobia y por supuesto la bifobia.


Es por ello que dejo aquí en la mesa la propuesta para que pugnemospor la oficialización del día 17 de mayo como día internacional de lucha en contra del prejuicio y la discriminación ejercida en contra de homosexuales, lesbianas, bisexuales, transexuales, travestis y transgéneros.

Felicito con gusto, admiración y respeto este tercer año de actividades del grupo opción bi, por que precisamente estas mesas de análisis, el debate entre nuestras organizaciones y el trabajo que desarrollan de forma permanente son, al final del día, la base para conseguir los cambios sociales que nos merecemos como parte de este país.


Continuemos pues con este trabajo constante, en la ruta para hacer de esta una mejor sociedad a la altura de los retos que hoy se nos imponen.


Inclusión, pluralidad y respeto



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