domingo, 16 de febrero de 2014

Cuerpo, bisexualidad y otras libertades



Por Diana García Ordóñez

Junio 2006


La historia del feminismo ya es larga, entre sus aportes a otros movimientos podemos encontrar cuestiones pragmáticas que en realidad cuestionan paradigmas. Uno ejemplo de esto lo ofrece el encuentro del feminismo con la bisexualidad y que aparece como fundamental para la confrontación del paradigma de la lógica binomial. 

Esta lógica tiene antecedentes en los primeros pensadores de los que tenemos conocimiento, pero es con los estudios feministas que se pone en entredicho, pues esconde tras de sí el sentido común de la exclusión y la negación de la diversidad, en la que predominantemente las más afectadas han sido las mujeres y todo aquello que se vincula con “lo femenino”.

  • Dicotomización de las ideas, del mundo y de las preferencias... desde Aristóteles hasta George Bush. 

Desde la lógica Aristotélica solo hay dos valores posibles: verdadero-falso/ bueno-malo/ hombre-mujer. Bajo este esquema no existe la posibilidad de un punto intermedio, ni que un elemento contenga, en parte al menos, un otro, dado que son mutuamente excluyentes.

Si bien está propuesta data del año 300 a.c. con pensadores como Aristóteles, actualmente nos movemos bajo ese mismo referente, nuestro sentido común se enmarca en esa forma de pensamiento y de conducción. Retomando a la feminista española Victoria Sendón (2002) quien habla de la lógica binaria como la lógica del dominio, nos topamos con el continuo absurdo de elegir frente a dos posibilidades sin otra alternativa: quien no está con George Bush, está en su contra, con todo y sus consecuencias, sin admitir cualquiera otra posibilidad. Entonces quien desapruebe las políticas imperialistas de Bush, bajo la lógica binaria aristotélica se convierte entonces en su enemiga automática.

Para abordar la invisibilidad bisexual estos referentes de la teoría feminista son muy útiles. Pienso ahora en una falsa dicotomía que involucra al cuerpo y que sirve para identificar a que cuerpo se refiere. Esta es la dicotomía mente-cuerpo. Esta lógica distinguió la razón activa separada del cuerpo con fuertes consecuencias en la sexualidad y que permea hasta nuestros días la forma en que vemos y estamos en el mundo. 

Entablar un diálogo con el cuerpo es adentrarnos a un misterio del que encontramos huellas, pero que a veces no son suficientes para explicar lo que en él acontece, es echar una mirada a la historia, incluso de una historia anterior y posterior a ese cuerpo y que podemos llamar subjetividad. 

El cuerpo más allá de los órganos que lo componen, está recubierto de un imaginario social que configura las formas de sentirnos y sabernos en el mundo, de conducirnos como seres únicos e irrepetibles pero con características que nos asemejan en espacios compartidos. 

Si bien de acuerdo a Foucautl (1992), el poder es relacional y dinámico, también menciona que hay espacios legitimados que al emitir juicios y conocimientos permean el sentido común y se instalan fuertemente en la vida cotidiana con carácter de verdad universal. Estos son principalmente las instituciones religiosas, el conocimiento científico y la jurisprudencia.

Sobre esto hay dos puntos que parecen trascendentales para acercarnos a la bisexualidad, en ambos el cuerpo es un punto que condensa esta lógica. 

1) Comúnmente cuando hablamos del cuerpo pareciera que nos referimos a un otro. Esto se evidencia cuando aplicamos los verbos ser y tener. Hablamos de “tener” cuerpo como cuando queremos expresarnos sobre algo que poseemos pero que está fuera de nosotros, algo que nos podría ser ajeno pero que en determinado momento lo hacemos nuestro. Difícilmente hablamos de “ser” cuerpo, aún cuando nuestra vida presente o pasada en este mundo solo se expresa en tanto que se constata un cuerpo que nos de la existencia. Hay una escisión permanente del cuerpo. Se convierte en una relación cuasi amorosa: Él (cuerpo) y Yo (mente), con quien mantenemos una relación violenta en la que comúnmente nos divorciamos o le aplicamos la ley del hielo. El cuerpo es entonces arrebatado de nuestro ser. Interactuamos con él mediados por la subjetividad del momento histórico y otros elementos de contexto. De modo tal que su acceso está matizado por condiciones de género, raza/etnia y edad. 

2) A partir de este pensamiento lógico de bipolaridad y exclusión, solo hay dos maneras de acercarse al cuerpo y por ende de expresar la sexualidad y la preferencia sexual, una que lleva a la bondad y otra que se instala en la incorrecto, pecaminoso, ilegal y/o anormal. 

Las cadenas binomiales en que se insertan diferentes significantes

IGLESIA CIENCIA LEGALIDAD = SEXUALIDAD

pureza sano bueno heterosexual

pecado enfermo malo homosexual

Esta lógica, como ya vimos antes no admite matices, ni puntos intermedios. El discurso dice que el cuerpo debe experimentar su sexualidad de una sola forma, moral, congruente y enajenada. Se espera entonces que todas las personas adopten la heterosexualidad (de forma razonada o no) como lo válido y deseable, si esto no sucede, entonces la opción es la homosexualidad y se enfrentarán a una serie de castigos y limitantes. La homosexualidad aparece entonces cono el lado opuesto, lo negativo e indeseable, pero que existe. El carácter de ilegitimidad lo traslada al mundo de lo real. La bisexualidad, sin embardo, bajo este esquema de ideas no es ni legitimo ni ilegitimo, es inexistente.

Las religiones funcionan como reguladoras de conducta a partir de los conceptos de bondad y maldad. La católica, contempla como instrumento de control el elemento del castigo y el sacrificio, oponiendo a este cualquier sensación de placer. Impone el sacrificio constante como un acto que da mayores posibilidades de llegar a un estado de pureza y por lo tanto de bondad, siendo esto lo deseado y esperado.

El cuerpo se torna peligroso en tanto que potencialmente es un vehículo para el descubrimiento del disfrute, por lo que se convierte en algo indispensable de controlar, suprimiendo cualquier reserva para el ejercicio placentero de la sexualidad.

"El sexo no sólo funciona como norma, sino que además es parte de una práctica reguladora que produce los cuerpos que gobierna, es decir, cuya fuerza reguladora se manifiesta como una especie de poder productivo, el poder de producir -demarcar, circunscribir, diferenciar- los cuerpos que controla."(Butler, 2002)

La jurisprudencia tiene una clara relación con las otras dos instancias de poder, es actualmente el grado último de avalar lo bueno de lo malo, transforma las normas morales en normas legales, aplicando castigos

Los movimientos Lésbico – Gay ponen en cuestión esta lógica estática y excluyente, que no admite lo diferente más que como una aberración, sin embargo no necesariamente cuestionan las cadenas binomiales como excluyentes. Victoria Sendón comenta: “Nada es idéntico a si mismo por que todo fluye, todo cambia, todo se transforma, se puede afirmar al mismo tiempo algo y su contrario, porque ambas realidades pueden coexistir, la bondad y la maldad, la salud y la enfermedad, la belleza y la fealdad, pues todo es cuestión de grados y de proporciones, también entre una realidad y su contraria pueden existir, no una, sino diversas realidades y posiciones y no aceptarlo es lo que nos cierra el camino de cualquier solución.

Es pues un análisis feminista el que ha de indagar en el corazón mismo del sistema: su lógica. La lógica de la identidad, de la contradicción y del tercero excluido. A saber, que una cosa es siempre idéntica a sí misma; que si se afirma un término, se ha de negar su contrario; por último, que entre un término y su contrario no puede existir ninguna posición intermedia. Al contrario de lo que afirma la filosofía, la lógica no es el modo natural del pensar, sino que esta lógica responde a un sistema de dominación en el que estén unos pocos “amos” y muchos “esclavos” en el lenguaje hegeliano. Para mí esta lógica niega la lógica de la vida, la lógica de lo más profundamente relevante. Se trata pues, de un artificio que se imponme como un corsé sobre la realidad y hasta que no nos liberemos de ese esquema de pensamiento nada realmente podrá cambiar. Es la repetición de lo mismo en diversos escenarios. 



Butler, J.: Cuerpos que importan; Paidós, Bs.As., 2002, p. 18

Foucault, Michel: Microfísica del poder, España, 3ª edición, Ediciones de la Piqueta, 1992

Moscovici, Serge, El psicoanálisis, su imagen y su público, Buenos Aires, Edit. Huemul, 1969.

Sendón, Victoria, “Conmigo o contra mi”: lógica binaria, lógica del dominio”, Ponencia en el Foro: El feminismo frente al nuevo des-orden patriarcal, México, 2002.





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