jueves, 16 de enero de 2014

Bisexuales del mundo, ¡uníos!


Tomado del suplemento "Traspatio" del

periódico mexicano Milenio (15 de agosto de 2004) 



Por: Gabriela Granados 



Más de un centenar de activistas bisexuales de diversas regiones de Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña, Australia, Japón, Holanda, India, Sri Lanka, México y Puerto Rico, se reunieron del 6 al 8 de agosto en la Universidad de Minesota, en Minneapolis, para celebrar el Octavo Congreso Internacional sobre Bisexualidad. Festejaron el derecho al matrimonio del mismo sexo, exploraron desde la sensualidad sagrada hasta el sadomasoquismo, observaron la necesidad de realizar estudios transculturales y reclamaron un lugar en el movimiento por la diversidad amorosa.

Junto con invitados especiales como el activista radical japonés Makoto Hibino y el puertorriqueño Luigi Ferrer, también estuvieron algunos personajes históricos del mundo bi, como Fritz Klein, autor del famoso libro The Bisexual Option, casi a la par de Bi Any Other Name, la Biblia de la bisexualidad. También asistió el pionero en investigaciones sobre el tema Ron Fox, quien llegó de San Francisco; y desde Boston, Robin Ochs, fundadora del también famoso Bisexual Resource Center y recientemente casada con su pareja mujer de toda la vida. 

Como cada dos años, una ciudad del mundo angloparlante fue la sede de diversas discusiones cuyo objetivo es fortalecer la identidad bisexual como algo completamente válido (contra la visión de que es una “indefinición inmadura” o un “estado transitorio”) y hacerse visibles no sólo ante la sociedad heterosexista, sino también dentro de la diversidad sexual y el movimiento gay y lésbico (al igual que el transgénero). 

Discrepancias entre conducta e identidad sexual 

Diversos especialistas, como la psicóloga Marge Charmoli, conductora del programa de televisión local Bi Cities (una serie semanal sobre el tema, que se difunde por cable en las ciudades gemelas de Minneapolis y Saint Paul mediante el sistema de acceso público), recordaron que hasta un 30 por ciento de las mujeres heterosexuales admiten haber tenido algún grado de atracción hacia personas del mismo género; y que hasta un 20 por ciento de los hombres, incluso han tenido sexo con hombres. 

A partir de su estudio de más de 800 personas autodefinidas como bisexuales, el investigador Ron Fox desmintió que forzosamente tengan relaciones con mujeres y con hombres al mismo tiempo (y, por tanto, practicando su supuesta proclividad a ser “infieles”). Más de la mitad declaró tener una relación monógama (un tercio con una persona del género opuesto y un 20 por ciento con alguien del mismo género); mientras que sólo una de cada diez tiene ambas relaciones simultáneamente, y otra, con múltiples parejas. 

Otra creencia común que resulta bastante relativa ante los datos obtenidos mediante la investigación, es que la bisexualidad sea un estado que experimentan las personas que transitan del “predefinido” gusto por el sexo contrario hacia el gusto homoerótico. Además de que hay personas que no transitan, sino que permanecen, también hay personas que transitan en el sentido contrario: una tercera parte previamente se consideraba gay o lesbiana. 

Diversidad de inquietudes y expresiones

Abundaron los talleres sobre comunicación y negociación efectiva en las relaciones, y sobre los gozos y las desventuras del “poliamor” (no sólo sexo recreativo tipo swinger, sino involucramiento emocional con más de una pareja). También hubo talleres sobre la sensualidad en diversas tradiciones religiosas; sobre cómo contar las propias historias de vida; sobre tansgénero, transexualidad y estados intersexuales (el amplio espectro de las personas que nacieron, viven y/o transitan entre lo masculino y lo femenino, tanto en lo social como en lo biológico) y también las relaciones de intercambio consensuado de poder (“sadomasoquismo” o bdsm, como se le conoce desde finales de los ochenta, cuando se formuló su lema: “sano, seguro y consensuado”). 

Entre los hallazgos interesantes de este congreso internacional está el que los bisexuales casados con una pareja del sexo opuesto y “aventuras” (e incluso relaciones estables) con personas del mismo sexo, son comunes tanto en Estados Unidos como en Sri Lanka, la India o México, independientemente de que muy pocos parecen identificarse propiamente como “bisexuales” (una identidad desarrollada en los países primermundistas a partir de la década de 1980). 

Bisexualidad y transgénero

Uno de los temas emergentes relacionados con la bisexualidad es la cada vez mayor visibilidad de las personas transgénero (tanto al interior de las organizaciones como a nivel general, social), así como el mayor potencial que tienen para establecer relaciones con personas bisexuales (lo que no les ocurre tanto con las personas “monosexuales”: que son solamente homo o hetero).

Aunque todavía no hay investigación académica al respecto, los colectivos bisexuales de distintos países reportan tener entre sus miembros a personas que están pasando o han completado una transición de ser masculinas a ser femeninas y viceversa (o que se consideran de un “tercer género”, como las personas consideradas “dos espíritus” y llamadas berdaches por los indígenas norteamericanos). Han discutido que ser más flexibles en sus atracciones afectivas y eróticas hace que los y las bisexuales tengan menos problemas para aceptar a las personas transgénero como posibles parejas.

Activismo y política 

En general, se repitió un reclamo por la falta de inclusividad de lo bisexual y transgénero en las organizaciones y movimientos de gays y lesbianas (lo mismo en Australia que en Japón), pues se pone en duda la legitimidad de esta “orientación doble” y la capacidad de compromiso de las personas a las que les gustan tanto los hombres como las mujeres. Por lo mismo, el grupo mexicano Opción Bi celebró el esfuerzo que dio como resultado el que este año fuera la primera vez que una persona tomó la palabra en nombre de las y los bisexuales en el mitin realizado en el Zócalo capitalino al terminar la Marcha del Orgullo.

La legalización del matrimonio del mismo sexo en Massachussets, en Bélgica, Holanda, y en las provincias canadienses de Quebec, Ontario, Yukon y Columbia Británica, fue objeto de celebración en este colectivo; aunque también hubo múltiples señalamientos de que el derecho a los servicios de salud, por ejemplo, no debería estar limitado al estatus marital de ninguna pareja, y que finalmente tendrían que ser reconocidos también los derechos de las personas que deciden tener más de una pareja o de quienes viven como una polifamilia. 

Al finalizar el congreso se dio a conocer la próxima publicación del libro Getting Bi, una antología de textos personales con directorio de organizaciones y recursos para bisexuales, donde la activista Robyn Ochs reunió por primera vez a autores de 31 distintos países. El libro saldrá a la venta al comenzar 2005 y algunos capítulos se pondrán a disposición de todo público manera gratuita en la Internet.

Dentro de dos años, la sede del congreso internacional será la ciudad de Toronto, considerada por la UNESCO como una de las más diversas del mundo; y para 2008 éste se realizará en Gran Bretaña. Pero la esperanza es que después pueda llevarse a cabo en un país que no sea de habla inglesa. En los pasillos corrió la versión de que México podría ser la siguiente sede. 



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