jueves, 28 de noviembre de 2013

Mi pasado y mis amistades.

Por Jose S. Cabrera Pérez
Antes de entrar en el asociacionismo LGBTI dejé de quedar con una persona que, actualmente, sigo considerándolo amigo. Recuerdo que pasábamos muchas horas juntos. Deje de quedar con él porque no podía soportar al novio que tenía, termino cayendo como una patada en todos los huevos, y yo para no tener problemas con nadie, me aparte (esto no es un consejo), pero hay otro gran motivo interno…
Fue la época en la que él solo conocía mis relaciones y/o atracciones por otros chicos cis y mujeres trans y yo me identificaba “queer” para evitar las burlas y cuestionamiento del “mundo gay/de él y sus amigos”, y para no sentir  que me mentía tanto a mí mismo. Era como decir, “no soy hetero” que era verdad, sin decir “soy gai” ya que eso era mentira, prefería decir “marica o maricón”. ¿Porque quería evitar la burla del mundo gai? Pues siempre me sentí excluido y me excluía del mundo hetero, por experiencia empírica, por salud mental, rebeldía,… y el mundo gai en parte fue un refugio, una liberación, un grupo de sociabilidad donde podías llevar otras formas de masculinidades, de plumas, de travestismo carnavalero. Un grupo donde no me sentía culpable por sentir atracción afectivo-sexual por otros chicos. Sobre todo desarrolle el sentido de comunidad LGBTI/LGGGG que sigo teniendo todavía.
Recuerdo una conversación con él hace más de cinco años. Estaba él y una chica hetero mayor que nosotros. Y explico él, la chica como testigo de esa época, que se identificó como bisexual hace mucho tiempo porque él no se aceptaba así mismo, esa fue la conclusión de la conversación.
Otra experiencia con él fue, que me pregunto porque me gustaba las chicas transexuales, que en términos cisexista como decía él, “el/los transexuales”. Él termino “homosexualizando” ese deseo ya que lo que yo buscaba en ellas, según él era, su pene. Otra teoría de él, es que a mí me gustaban porque yo era transexual también. Que era algo así como fascinación por ellas, porque quería ser una más.
Otra vivencia fue, que cuando visibilice a un amigo bisexual como bisexual, él decía: “bisexual D…?, ese es más maricón”
Hoy lo ví. Y mí pareja “me saco del armario” ya que él solo sabía que tenía novio y nada más.
(los dos de pies, conversación resumida)
Yo: … que somos tres, no dos.
Él: pero yo lo conozco?
Yo: no, es una chica.
Él: (silencio mirando al suelo)… y todo bien?
Yo: si muy bien…
Él: …bueno yo conocí a un chico que estaba con dos lesbianas.
0_O
Lo quiero mucho, nos veremos más veces, sobre todo por casualidad, pero me cuesta mucho volver a retomar contactos del pasado, y uno de los motivos, es este.  Y yo no me veo con fuerza para explicar a algunos chicos/amigos de esta etapa de mi vida, no quiero ver caras, ni expresiones verbales evidentes. No quiero, no puedo y no siempre soy un superactivista de la hostia. A veces recurro al recurso del armario para, supuestamente, protegerme a sabiendas que es un arma de doble filo

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