domingo, 27 de enero de 2013

Reflexiones en torno a la pansexualidad II Parte

Por Jose S Cabrera Pérez
Navegando por la red de facebook en grupos y páginas de bisexuales, me encontré con una página de pansexuales que compartía una imagen que hice yo hace tiempo, diferenciando la bisexualidad de la pansexualidad, y lo compartí en el grupo de Stop Bifobia aclarando que yo ya no pensaba igual. Y pensé en escribir la segunda parte de “Reflexiones en torno a la pansexualidad” para dejar clara mi visión sobre esta guerra de las fronteras identitarias.
Cuando hice ésta imagen, toda la información que tenía, o casi toda, definía la bisexualidad como la atracción sexual, afectiva… “dirigida a ambos sexos”, “hacia hombres  y mujeres”, “hacia todas las personas independientemente de su sexo (dentro de un contexto donde sólo se habla de mujeres y hombres),  o “que alternas prácticas heterosexuales con las homosexuales” y  yo en vez de visibilizar que no todas las personas bisexuales nos identificamos con esas definiciones, las asumí casi todas y me desmarque ya que encontré otra que me describía mucho mejor, y era precisamente la palabra pansexual. Para mí era importante visibilizar a través de la etiqueta pansexual las personas de sexos/géneros no binarios y las personas no-cisexuales, es decir, transexuales e intersexuales, no porque las personas transexuales e intersexuales formaran un tercer sexo/género, sino porque mucha gente cuando habla de hombres y mujeres presuponen su cisexualidad y para mí era importante visibilizar las identidades y los cuerpos trans* e intersex. Y por otro lado visibilizar otras narrativas fuera de las identidades hombre o mujer, creando un espacio habitable dentro de mi orientación para muchas personas (genderqueer). No digo que todas las personas bisexuales no visibilicen todo eso, pero al menos para mí en ese momento, en ese contexto la palabra pansexual, sí o sí visibilizaba todo eso, en cambio bisexual no necesariamente. Y en cierta medida, para ser honesto, me estaba  desmarcando de todo el estigma y prejuicios que la bisexualidad tenía y tiene asociada. Era más fácil para mí, en parte.
Después de un proceso complejo en busca de mí yo, de mí identidad, de mí mismidad, vuelvo a definirme casi y exclusivamente como bisexual, y el ciclo queda cerrado temporalmente después de vueltas y vueltas, un ciclo que aunque quede cerrado realmente tiene las puertas abiertas para reanudar todo ese proceso todas las veces que sea necesario para mí. Me siento reconciliado conmigo mismo. Ahora para  “lo bisexual” abarca todas esas narrativas, visibiliza todas las variaciones sexo/genéricas, acoge lo que se llama ahora el “paraguas bisexual” o el “espectro bisexual”.
Hace poco volví a ver esa imagen hecha por otra/s persona/s con algunas diferencias, una de ellas es que no incluía las identidades genderqueers.
Hubo debate, algunas personas bisexuales entramos en esa discusión acerca precisamente de las fronteras y el cisexismo que a veces envuelve esa etiqueta de pansexual. No nos entendíamos, o no querían entendernos o no supimos expresar nuestra visión, o simplemente, por razones que desconozco, les conviene tener a la comunidad bisexual separada…


    Esquema original denunciado por Ainara Ruiz. Activista Transexual y Bisexual

Ahora voy a seguir intentando explicar mi punto de vista partiendo de estas bases:

  • Las personas tienen el derecho a identificarse según sus necesidades.
  • Las personas transexuales e intersexuales, igual que las cisexuales, son hombres o mujeres, y no otro sexo/género distinto, si creemos que no, estamos cayendo en el cisexismo y seguimos anclados en la idea de hombre o mujer según una interpretación de los genitales y por lo tanto errónea.
Que errores cometí yo al realizar ese esquema:
  • Aceptar una definición de bisexualidad que no se ajusta a la realidad de las personas bisexuales.
  • Visibilizar desde el cisexismo la realidad transexual e intersexual.
  • Aceptar una definición de pansexual ambigua sin critica alguna, por lo que me convirtió en cómplice del cisexismo, aunque siempre tuve claro que hombres y mujeres transexuales e intersexuales son hombres y mujeres como el resto, ni más ni menos.
  • Presuponer que las definiciones “hombres” y  ”mujeres” que estaban presentes en la definición clásica de bisexualidad eran hombres y mujeres cisexuales. Aunque la mayoría de las personas interpretaran que eso es así y que están hablando de hombres y mujeres cis, yo no puedo presuponer la cisexualidad de hombres y mujeres porque no va acompañada el apellido “trans” o “intersex”.
La búsqueda de la identidad cuando no hay referentes, o mejor dicho, que l*s hay pero se invisibiliza, se borra por el sistema monosexista, o se niega su existencia puede causar daños psicológicos graves y muchos de ellos irreversible, sobre todo cuando descubres tu bisexualidad en la adolescencia, como me paso a mí a los 11 años. Considerarte hetero o gay según el contexto es negar siempre tu bisexualidad, es intentar siempre ser algo que no eres y aunque siempre tuve una fuerte vinculación con la comunidad lesbiana, gay y trans, no fue suficiente para mí, consecuencia de la bifobia y el monosexismo tengo algunos trastornitos que algunos me los he currado bien y otros pues sigo ahí, trabajándomelo.
Pero independientemente de que hayan o no referentes bisexuales*, el cisexismo y el monosexismo es siempre cisexismo y monosexismo.
La identidad pansexual es tan valida como cualquier otra, siempre y cuando no niegue las identidades de otras personas, en este caso de personas transexuales e intersexuales.
Les dejo el enlace de un articulo de Ainara Ruiz, activista transexual y bisexual.
Otros artículos relacionados:
Reflexiones en torno a la pansexualidad I Parte
Bisexual vs Pansexual

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