sábado, 3 de diciembre de 2011

Un Marica Bi*

Bi*: persona que se siente atraída sexual, emocional y/o sentimentalmente por personas de más de un sexo/género, más o menos indistintamente y no necesariamente de la misma forma.
 Por Jose S. Cabrera Pérez
Existimos, por cierto, pero existimos porque
hemos llegado a pensarnos de esta manera”
No pretendo crear unas pautas o un itinerario de qué es el activismo bisexual, cómo deberían identificarse l*s activistas bisexuales, porqué es necesario un activismo bisexual, y desde que espacios se deberían articular esa lucha. Simplemente hablo de como veo mí activismo bisexual. 
Aquí hablare de dos identidades que han estado muy presente en mi vida, por un lado la identidad marica que ha sido la base de mi identidad sexual, y luego como incorporo la identidad bisexual a la identidad marica sin entrar en conflicto, ya que para mucha gente son incompatibles.
Identidad Marica
Marica no es sinónimo de homosexual aunque la mayoría de la gente lo utilice así, es sinónimo de“afeminado”. Marica o maricón es toda persona asignada hombre al nacer que después no cumple las expectativas de como debería ser un hombre, ya sea porque tiene una orientación no heterosexual, un rol de género no normativo para su género, una identidad de género “no hombre” (mujer(1) o alguna otra identidad transgénero) e incluso por tener unas características sexuales secundarias “ambiguas” o “femeninas”. Como todos estos temas se suelen confundir y mezclar, y se suele relacionar todo como la homosexualidad el termino marica se entiende como sinónimo de homosexual perdiendo gran parte de su significado. El marica es un desertor de la masculinidad, un desertor de la idea de hombre impuesta.
Yo soy marica porque no cumplo con la norma heterosexual, porque soy un chico con roles de género no normativos, y a veces incluso no me considero un hombre. Soy marica, asumo esta identidad porque cuestiono los procesos de normalización de bisexuales, lesbianas y gays en la sociedad, cuestiono el sistema binario y dicotómico de sexo/género e intento desmarcarme lo más posible del heteropatriarcado. Soy marica porque mi espacio de relación se encuentra mayoritariamente entre hombres maricas, fui señalado y etiquetado como tal y desde ahí construyo mi identidad.
 Pero el espacio “marica” aveces oprime, oprime cuando se da por hecho que la categoría “marica” es sinónimo de “gay u homosexual”, y más aun oprime cuando se hace referencia a la homosexualidad más normativa, por eso la necesidad de utilizar otras identidades“no gays” en estos espacios para deconstruir el espacio marica, y de ahí mí identidad bisexual como identidad sexo-política.
Revalorizando la Identidad Bisexual
Cuando se entiende el concepto marica como hombre homosexual, la bisexualidad se convierte en sinónimo de contaminación frente a la idea de pureza de las identidades lésbicas-gays, y por lo tanto amenazadora para el sentido de comunidad que tiene algunas personas gays y lesbianas, ya que abriría las puertas a personas que no siendo homosexuales políticamente correctos juegancon la homosexualidad. Recuerdo un ejemplo análogo de Judith Halbertam en su libro “Masculinidad femenina” que fue comentado por José Antonio Hernández Reyes en su artículo “Espacios Lésbicos-Gays como espacios Bisexuales” escribía “(…)en un análisis sobre teoria queer y transgeneridad contrapone los puntos de vista de transexuales masculinos y mujeres traileras, en la que los primeros se describen como serios y que sufren en contraposición de las segunda que sólo están jugando con el género influidas por el activismo y la teoría queer.” Esta idea de estar jugando y estar en serio legitima el discurso por parte de gays y lesbianas, la identidad gay/lesbiana y su ejercicio de poder en los espacios que se presumen LGT(b) frente al poco discurso bisexual, la desvalorización de la identidad bisexual y la violencia estructural que impone el binarismo.
 Hay que entender que la bisexualidad abre un espacio a partir del cual es posible actuar, una forma de ruptura entre las dicotomias heteros/homo para construir identidades no binarias del deseo, siempre sabiendo que tenemos el riesgo de caer en la bi-normatividad y caer en el trinarismo, proliferando otras formas de identidad que sustituyan el objetivo principal de la identidad bisexual, corriendo el riesgo otra vez de que ocurra lo mismo en una vuelta infinita de categorías. Por eso la importancia de redefinir y deconstruir el concepto de bisexualidad tantas veces como sea necesario como estrategia de resistencia a todo proceso de normalización y binarismo. Pero ¿como conseguimos concienciar a nuestr*s compañer*s de lucha que no somos traidor*s a la causa? ¿qué no somos heterosexuales que utilizamos a gays y lesbianas para experimentar? ¿qué no somos homosexuales que preferimos decir bisexual porque suena más guay? ¿cómo nos empoderamos?
El desarrollo de mí identidad bi* ha sido un proceso complejo, con una gran carga política, aunque siempre esta abierta en su final, y siempre desde el espacio marica o desde los márgenes de los espacios gays y lesbianos más normativos.
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(1) Mujer transexual. Muchas veces el termino marica se utilizado para insultar a mujeres transexuales por esa idea errónea de ver la transexualidad como una “homosexualidad extrema”. No olvidemos que el termino marica no se debería aplicar a todas las personas, en este caso porque estaríamos negando una identidad de sexo/género y caeríamos en la transfobia.

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